heimwerk, en 14/11/2008 - 21:25, dijo:
La injusticia del Universo no es menos injusta
que la de Cualquiera de los Dioses.
Ya se que no digo nada nuevo para ti, y que no te has referido al Dios judeocristiano.
Pero es mi punto de vista.
Un saludo
Amigo mío, hasta que no logré desembarazarme del Dios judeocristiano no logré acercarme a lo que creo que es Dios. En todo caso hay algunas referencias de las que no puedo escapar, por razones culturales, pero suelo ser muy cauto en lo que toca a ese preconcepto, porque he visto cómo muchos creen por inercia, y eso es tan contrario a mi fe como el no creer en absoluto.
Lo único que me queda de la fe crisitiana, quizá, es la parte tan hermosa del mandamiento del amor, pero con un matiz. Si viene Dios y me manda amar lo mandaría a la divina mierda, porque no creo que deba hacerse nada por mandato divino, ya que tampoco tiene derecho de ordenarnos hacer o no lo que le salga de sus divinas pelotas.
Lo que sí recibo con amor es el consejo de alguien que me quiere bien, y si alguien me dice "te sentirás mucho mejor viviendo con empatía y compartiendo tu vida con otros, que no centrado en tu ombligo, pues pruebo, y veo que tiene razón, entonces le agradezco el consejo.
Lamento tener que criticar tu punto de vista, que me parece muy centrado en tu ego. A mí si me preocupa el futuro de todos, sobre todo de la humanidad. No quiero quedarme sin dejar el mundo, en lo que a mí me toca, un poco mejor de lo que lo he recibido. Tampoco es difícil, porque está hecho un guiñapo.
Me preocupa qué será de todos los que nos sucedan sobre el planeta, y mucho, y qué sucederá con la herencia que yo he disfrutado y que me gustaría poder saber que otros disfrutarán, que mi hijo sabrá hacer que el suyo escuche con placer a Vivaldi o a Chaikovsky, que goce leyendo como lo hago yo, y que ese monumento casi infinito que es la Cultura humana no se derrumba por culpa de unos malnacidos, o de una catástrofe cósmica que no hemos sabido prever ni evitar.
Y luego, siendo como es que he tenido ciertas sensaciones que me hacen creer que soy algo más que materia, espero poder trascender más allá de lo corporal en las mejores condiciones posibles, para no encontrarme con que he desperdiciado mi tiempo pese a los que me han avisado. No es que me dedique a ello menos que a las demás cosas mundanas, al contrario, pero al menos tengo un par de minutos al día de recogimiento en los que creo poder intuir qué equipaje he de preparar para el viaje.
Por lo demás, yo fui muy feliz siendo no creyente y te entiendo, pero no podría volver a aquel estado. Es como descubrir quiénes son los reyes magos, no tiene vuelta atrás. En todo caso no soy tan imbécil como para creer que quien no cree va a estar privado de la otra vida, si es que la hay. Tampoco creo que se le castigue la incredulidad, porque bastante hacen ciertos creyentes contra la fe como para echarle la culpa al escéptico de sus dudas.
Mi versión del cielo y del infierno son muy simples, y las he explicado hace un par de meses: un ser humano cerrado, egoísta, hipócrita, cruel... si tenemos un espíritu que se une con los otros en un más allá, no va a tener modo de ocultar sus vergüenzas como lo hace aquí. Los que tienen "pecadillos" sufrirán un cierto pudor, quizá un rechazo, allí donde todos somos uno, pero se lo podrán hacer perdonar, porque quien más y quien menos ha hecho alguna de las suyas. Al fin, podrá disfrutar de la inteligencia infinita de todas las almas del Universo y unirse a ellas para siempre. Mejor cielo no se me ocurre. Pero quien haya ido demasiado lejos en esa cerrazón, hipocresía, egoísmo o crueldad, que no crea que un alma infinitamente sabia y que contiene a todas sus víctimas va a aceptarlo de buen grado. Quedará reducido a su propio error repetido en su mente inmortal para la eternidad.
Esa es mi versión de la "Justicia Divina", un juicio que nosotros mismos podemos hacer a cada instante, acerca de nuestras obras, porque sabemos mejor que nadie si, con las vergüenzas morales al aire, saldríamos o no airosos de semejante prueba.
Igual es una ilusión, pero es muy hermoso pensar que podría ser así.
Por si acaso no hay tal justicia, tampoco es malo luchar por ajustar las cuentas mientras tengamos vida. En eso no te quito razón alguna.
Hoy los tiranos no se imponen por la maza o el puño, sino ocultándose tras estudios de mercado.
Marshall McLuhan